1 de Mayo 2009 - Santana Bar, San Miguel - Review

 

En el Día del trabajador, un laburante de la música desembarcó en el Oeste para seguir presentando su ritual criollo.

Roberto Palo Pandolfo es uno de los músicos que más cantidad clásicos aportó al Rock Nacional, sin embargo su nombre no es debidamente tenido en cuenta dentro del podio de los solistas argentinos al igual que ocurrió con las bandas que precedieron su etapa solista, las cuales nunca tuvieron el reconocimiento que proyectaba su obra. Si bien este desmerecimiento lo convirtió en un eterno artista de culto, no mermó su capacidad de componer y continuó en prospero desarrollo.

En 2008, Palo editó “Ritual criollo”, un disco que cuenta con versatilidad rítmica, profundidad poética, cierta psicodelia y su característica personalidad visceral para la interpretación, que lo convierten en el mejor disco que supo concebir desde «Maderita» (1996) con Los Visitantes. Con la autoridad que le da una extensa trayectoria primero al frente de Don Cornelio y la Zona en los 80 y luego liderando a Los Visitantes en los 90, Pandolfo subió al escenario a solas con su guitarra para deleitar al público con un repertorio que incluyó tanto temas de su carrera solista como algunas gemas de sus ex bandas.

El show del viernes comenzó con la preciosa balada “Siete vidas”, perteneciente al último disco de estudio. Para continuar con “Las nenas” y “A través de los sueños”, con la explicación de Palo: “El primero fue escrito para mis niñas antes que nacieran y el otro lo compuse para mi madre después de un desencarnamiento suyo.” Una de las primeras sorpresas que arrojo la lista fue dos temas de Don Cornelio, “Cabeza de platino” que integraba la placa «Patria o muerte» de 1988 e “Imagen proyectada” del primer álbum, «Don Cornelio y la zona» de 1987.

“Este noche vine con el ritual 2009, aquí les presento a Matías Juanatey en guitarra criolla”, anunció el cantante y se empezó a sumar de a poco parte de la banda para interpretar el valsecito sobre la urbanidad “Uh! la soledad”, el tango “Turbias golondrinas” y “Oficio del cantor”, que en su letra (“Cantar es un gesto de valor, para comunicar locura y esplendor”) ratifica su compromiso como músico.

Se incorporó el resto de los integrantes, Raúl Gutta en batería y un joven violinista “que viene de Boston a estudiar y toca como invitado permanente”, según palabras de ex líder de La Fuerza Suave. Con la banda completa revisitaron el primer disco de Los Visitantes, «Salud universal», con el tema “Sangre” y recorrieron gran parte de «Ritual criollo», entre los que se destacan las folklóricas “Carnavalonga” y “El grito del chimango” (con una referencia para Peteco Carabajal quien participó en el disco aportando su voz y violín), el reggae “Canción cántaro”, una versión hiperdinámica del cuarteto “Argentina 2002” y la cumbia “Río Reconquista”, constituyendo un abanico rítmico impresionante.

El momento más intenso de la noche llegó de la mano de “Ella vendrá”, aquel primer gran hit que escribió Palo y el que mayor trascendencia tuvo, que hizo estremecer al público presente. El final, al menos de la lista, fue con “Vamos mujer” (con Palo ensayando un improvisado discurso que iba desde la revolución industrial hasta el exterminio de Roca y finalizó con un alarido), “Afrodita” y “Te quiero llevar” con la gente cantando desenfrenadamente “de la mano te quiero llevar.”

Palo y compañía no pudieron resistirse al pedido de los espectadores y volvieron a escena para propinar la última descarga de éxtasis, mediante cuatro temas de Los Visitantes, dos del disco «Herido de distancia» (“Tanta trampa” y “Pi-Pa-Pu”) y dos de «Maderita» (“Tapa de los sesos” y “Estaré”)

Con su búsqueda hacia la música autóctona con canciones de raíz argentina y rioplatense, Palo Pandolfo se despega definitivamente de la herencia de Luís Alberto Spinetta y Charly García para consolidarse como un gran trovador criollo.

El Juani

http://eljuanigonnella.blogspot.com/2009/05/oficio-del-cantor.html

 

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