20 de Junio del 2009 - C. C. Adifa, Azul - Review

 

Con la intención de continuar la presentación de Ritual Criollo, su último disco solista, el músico se presentó en ADIFA a sala llena. Junto a varios de los temas que componen esta placa, Palo interpretó algunas de sus más bellas canciones compuestas para Don Cornelio y la Zona y Los Visitantes

"De la mano te quiero llevar". Con estas pocas palabras de su propia autoría se puede resumir, caprichosamente, la propuesta de Palo Pandolfo, lo que este poeta rockero y músico versátil, para nada ortodoxo, transmite en su recital, en su ritual criollo. Llevarte a todos esos lugares donde la mente y la sensibilidad corporal te permitan llegar, vehiculizados por sus canciones, algunas, clásicos del rock argento.
Y transferirte de la mano, por una senda así de minimalista, tan desprovista de todo aderezo inútil, así de sensible y personal. Tal como se para sobre el escenario, cobijado con su guitarra electroacústica y armado por una verborragia que punza respirando urbanidad y que sobrevuela plenamente cualquier expansión de la naturaleza más pura.
En las primeras horas del domingo último, en ADIFA, Pandolfo salió al ruedo a presentar su disco Ritual Criollo, editado en 2008. Nuevamente presentado por MP Prods., el ex Don Cornelio y la Zona convidó durante una hora, aproximadamente, con gran parte de los temas de esta placa y perlas aggiornadas de "Donco" y de Los Visitantes, su banda de los '90. Pasadas las 2.30hs, Palo salió a escena y dio inicio a la celebración.
Siete vidas fue el primer tema, perteneciente a su trabajo más reciente. "A veces yo me voy", cantaba Palo cuando recién había llegado. Continuó con Las nenas mientras la pantalla gigante de la escenografía mostraba rastros de tormentas, de esas en las que nos permitimos viajar con la sonrisa de la intuición.
En un escenario austero, matizado por un discurrir constante de imágenes en la mencionada pantalla y luces tenues, lo podíamos adivinar muy a gusto, como un juglar buscando conmover a su audiencia con la belleza de su música antes que convencerla; suficiente argumento. Mutando la voz, abarcando registros muy diversos, uno puede escucharle un tono muy suave que murmura el ruego de "estar contigo antes de morir".
"Salud para todos" dijo a modo de bienvenida a la multitud que colmó la sala de la Av. 25 de Mayo, dando paso a la primera gran emoción de la noche, Cenizas y diamantes, hermoso gema de Don Cornelio. Es muy loable el sentido que toman estas canciones compuestas por Palo a mediados de los años '80, influenciado por la música dark y el postpunk de, por ejemplo, Joy División, más algunos discos de Luis Alberto Spinetta, al ser filtradas por la instrumentación y la concepción con la que explaya sus composiciones en la actualidad.
Para reforzar esta idea de respetar el espíritu de diferentes temas al ser abordados desde otro costado, presentó su propia versión de Karma Police, el hit de Radiohead. "Una situación en la que pude dejar de mirarme el ombligo fue mi disco Antojo", reconoció al aludir al disco de covers que Palo grabó en 2004 y que, precisamente, contiene la canción de Thom Yorke.
Siguieron en la lista, casi sin respiro, Turbias Golondrinas ("¿Dónde fueron a parar los cuerpos de mis amigos?", se pregunta el personaje de la canción y pone la piel de gallina al querer imaginar cuerpos que no se hallan en Argentina), Todos somos el enviado, con Gastón Nievas de invitado, y Canción Cántaro. La catarsis de Pandolfo iba en aumento, pegando duro en cada psiquis, y provocando vaya uno a saber qué cosa, intangible e inmaterial, que no cesaba de recorrer la espina dorsal de cada presente, como todo buen recital de rock.
En el tramo final del show, Ella vendrá sonó urgente, festiva, solitaria como quien espera en la canción. Palo era ya un chamán poseído, inquieto sobre el escenario, jugando con su voz como con su mente.
Los recuerdos de Los Visitantes también tuvieron su momento estelar: Antojo y Playas oscuras sonaron para que "todos se pongan contentos", según soltó el hombre con "oficio de cantor" que experimentaba su propio rito emulando las danzas indígenas alrededor de una hoguera. Sin pausa llegó Te quiero llevar, una bella canción concebida para el primer disco solista que Pandolfo editó en 2001, titulado A través de los sueños.
Los bises preanunciaron el fin del recital. Nuevamente con "Tongas" Nievas de socio, dos temas de su época Visitante cerraron su presentación: Estaré, con parte del público bailando y haciéndose cargo todos de la voz cantante en el estribillo, y Tapa de los sesos, en la que se sumó Jacinto Bogliano en percusión y con un perrito, ¡sí, un perro!, sobre el escenario.
"Es un placer inmenso compartir esto con ustedes", reconoció Palo, levantó sus brazos y emigró hacia el sitio donde siempre "duermen los recuerdos" y en el cual su música es un habitante ilustre.

Crónica: Silvio Randazzo

http://eltiempodeazul.com.ar/J2008/index.php?option=com_content&task=view&id=2818&Itemid=30

 

 

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