20 de Noviembre: Multiespacio Isidoro (Oberá, Misiones)

 

Oberá y su visitante

Palo Pandolfo. Las influencias afroamericanas. La abuela misionera. Los Visitantes. Don Cornelio y la Zona. Pasado y presente. Vida, Obra y filosofía de un loquito sensacional


Ha pasado tiempo desde que Don Cornelio y la zona reventaban las FM con “Ella Vendrá” y descubrían una nueva forma de hacer Rock en Argentina, hasta la noche Obereña donde Pandolfo toca una versión en español “karma Police” de los Radio Head y vocifera al terminar “¡sucios Británicos!” con un humor a lo Petinato y una salvajía a lo Tarzán.
Acaba de dejar perplejo al publico de Isidoro con un show totalmente corporal y visceral, y ahora descansa en un camarín improvisado. Al encontrarlo en cuero, sudado, con la remera colgada de su hombro y una botella de whisky en su mano , no podemos evitar flashear con Luca Prodan. La forma que Palo gesticula y habla a los gritos roncos obliga a imaginar un cantante de sumo con rizos zarpados o, por lo menos, juzgar que esa postura está inspirada por el cariño y fanatismo que Pandolfo posee hacia el italo Argentino – “según dicen, a Luca Prodan se gustaba Don Cornelio”, nos comenta con un dejo de orgullo modesto propio de un fan-.


El salon de juego Isidoro Pub se a ha transformado en su vestuario y Pandolfo se mueve entre las mesas de pool. De inmediato, y aun con el grabador apagado, el ex visitante se despacha en anecdotas sobre su historia ante la merca, las bondades magnificas del tantra y del yoga, y sus planes de volver a tocar en Misiones. En seguida nos convencemos de que el cantautor estaría mas que habido y gustoso de hablar de su historia, su arte y la cultura en la que está sumergido y en la cual bucea, haciendo la suya, desde hace 31 años.


 

PALITO MISIONERO.
Minutos antes, en el escenario, Pandolfo logró comprar y meterse en el bolsillo a un publico obereño que -para decir la posta- iba a ver que pasaba, quien era Palo Pandolfo. El método utilizado fue extraído del anecdotario infinito del cantante: demostró poseer un conocimiento aceptable sobre la cultura gastronomica misionera: “mi abuela me enseño a hacer chipá y soy adicto a la rapadura”, había confesado. Mas tarde nos desnuda su ascendencia misionera: ” el tema de mi abuela. Es muy fuerte el tema de ancestros. Nuestra sabiduría o nuestro Karma ancestral. O la mezcla de las dos cosas. Mi abuela vino en 1898 a Posadas, tenia un año, desde Italia, a las afueras de un lugar al norte. A las afueras de Milan”. Pandolfo es un apasionado de, entre miles de otras cosas, las místicas y paradójicas actuaciones del destino representadas en las mas minimalistas escenas de la vida: “mi – lan. Mí-siones. Mi, mi, mi ¡mimi! me llama mucho la atención por que yo vivo de la fonética. Habrán visto que yo hago mucho ruido y fonética. Por ejemplo: Milan-Misiones es buenísimo. Me encanta a mí. Hay un arco tremendo que hizo mi abuela -¡al año! ¡huérfana de madre!- aparte de la gastronomía, por que mi abuela, la gran enseñanza es que me enseñó a comer ¡por ende, a cocinar! ¡Yo soy el que cocina! ¡Tengo tres hijos! ¡Soy el que comanda la cocina con toda la energía ancestral! yo estoy acá por primera vez, pero por ahí, algo había aprendido de acá, una parte mía, de mi abuela, estaba acá”.


Hay una línea conductora las memorias de Palo acerca de su primera visita al suelo colorado en 1975: su abuela. Por mas que a ese encuentro se le sucedió un recital en Iguazú hace varios años en la triple frontera, los recuerdos de la primera vez -cuando su abuela aun vivía- son más fuertes él lo atribuye a un fenómeno de las relaciones psicológicas humanas: “la relación nieto -abuelo esta atravesada por la paz. No es neurótica y enferma y psicótica como la relación madre-padre-hijo. Esta todo el rollo de la puta humanidad en ese quilombo. En cambio el abuelo, con la perspectiva de la edad, se acerca de una manera particular al nieto. Y mi abuelo fue el único abuelo que conocí”.

LA CUNA DE LA HUMANIDAD
Entrevistar a Palo Pandolfo es muy fácil. Él es un monologo. Lo difícil es seguirle el ritmo. Por que el tipo te tira tantos datos, anécdotas y muestra una teatralidad rockera impresionante: grita, te abraza… poco mas y muerde el grabador. Pero todo para hacer énfasis a sus verdades, en las cuales lanza una tras otra como trompada de loco. Todo eso hace que sea difícil seguirle el ritmo. Es mas, nos da una clase de historia gratis. Pero siempre con un hilo conductor: “Las Raíces afroamericanas de la cultura Argentina. Por que si de algo soy devoto es de Africa. Por que todo lo criollo, lo exquisitamente criollo, es una alquimia de tres grandes ramas: los pueblos originarios, dueños de la tierra, los verdaderos señores de América; el europeo, loco, perdido y torturado; y el esclavo mexicano. Pero hay algo que me obsesiona de todo eso que es África. Esa es la respuesta a todo. Y Gabino Ezeisa -y lo dejo como enseñanza- es uno de los primeros compositores de tango desde Carmen de Patagones… o sea entre ¡Gabino Ezeisa! es afroamericano y en 1870 compone el tango Patagones, en Carmen de Patagones, un lugar impensado. Entonces nuestra música nacional está entre la milonga… y la milonga. Por que la milonga atraviesa varias razas y estilos. La zamba es salteña la tonada es cuyana. La chacarera es bien santiagueña y el chámame bien litoralito. En cambio la milonga la tocan todos los gauchos de todos lados ¡y es bien negra! o sea, nuestra cultura nacional, representada en unas de las ramas del arte popular está atravesada por lo africano”. Entre otras cosas, Palo incluye datos de como las naves corsarias de piratas criollos atacaban a las naves europeas, y hasta arenga por el regreso de la cultura Argentina al africanismo. El no teme irse por las ramas y no teme dejar libre a su locura. Igual que en sus shows…

UN JEFE DE CADETES EN LA VANGUARDIA ROCKERA.
Hablamos de la facilidad de entrevistar a Pandolfo… para hacerle hablar de su pasado, no hace falta incurrir en constantes preguntas, basta con decirle “tu historia” y el se explaya libre y llanamente: “en el año 1992″ yo estaba trabajando en una importadora de lentes francesa que tenia su sucursal en Buenos Aires. En la compañía, entré por agencias pero me hicieron efectivo. Entré como cadete a pie. Pero como yo ya tenia bastante experiencia, enseguida fui jefe de cadetes y en blanco. Tenia a mi cargo motoqueros, cadetes de a pie, la camioneta; todos los lentes, para las ópticas de Buenos Aires, pasaban por mis manos. Fue uno de los grandes momentos de mi vida. Como tocábamos mucho en vivo con los visitantes -tocábamos para divertirnos; ganar guita, ganabamos de otros laburos-, Tripoli Discos, que tenia a Hermetica, a los Auténticos Decadentes, Menphis, y mas, de tanto vernos en vivo en La Luna -un boliche regenteado por cuatro chabones que habian renunciado a la federación juvenil comunista de Lomas de Zamora y habian agarrado plata de la caja del PC y con eso en Palermo Pusieron un boliche y tocábamos siempre alli hasta las tetas-, ellos vinieron, Tripoli, a decir queremos que firmen este contrato discográfico. Ellos vinieron a buscarnos a nosotros. Igual que con Don Cornelio. Con Don Cornelio habíamos descubierto la mariguana en vivo en el año 85. Ya los Tuis habían compuesto Lo Siento, Discúlpame… en Salta con la cocaína. Nosotros éramos re vírgenes ¡y caretas! Siempre fuimos caretas. No importa: algo hago… pero con Los Visitantes, la gente se cagaba a trompadas por que era Hardcore –tango-neo-post ¡todo! Eran Los Visitantes en vivo. En los dos casos, las actuaciones en vivo hicieron que las compañías discográficas se acercaran. En el 92, Tripoli discos me propone grabar un disco con los visitantes ¡a mí! El jefe-cadete de una compañía francesa”.

LA GUITARRA GAUCHITA.
Es interesante ver a Pandolfo en vivo: él con su guitarra, con su teatralidad de malevo poseído. Nada más . Ha arribado a la Ciudad de Oberá sin su banda regular: “soy el manayer, el arreglador, el compositor, el amigo, el padre, el hermano, el RRPP, el prensa, todo, de El Ritua. Yo tengo una banda que se llama el ritual aunque no estén, yo estoy, yo nose moverme de otra manera. Aunque no este la banda, yo pertenezco a una banda”.

No obstante, Pandolfo tiene versatilidad, en ese sentido, que le permite tocar con banda o sin ella: “soy goloso. Me gusta todo. En cada formato, en cada performance encuentro algo. Sea single, dúo, trió, cuatro, cinco, seis, una orquesta. Pero, realmente, debo admitir que la soledad me permite el máximo control de la dinámica. O sea, poder aullar como un poseído en Haití o una nena en Caballito. O sea , todos los registros. Por que vos tenes mucho matiz. Por que la guitarra… soy doble. Vos con una banda no sos doble. Pero en esa dualidad tremenda de la guitarra acompañando a la voz, tengo dos registros. Por que puedo tener un ruido infernal en la guitarra. Digamos, hablándole al oído a mi nena del medio, cantándole el arrorró mi niño, pero con la guitarra estoy tocando` I dont Care´ de `Sex Pistols`. O sea, puedo tener dos registros simultáneos. Puedo estar aullando o dejando que la gente cante haciendo un arpegio con la guitarra. La guitarra es muy gauchita. En cada show mejoro. Mi vida esta basada en el Show: es mi depuración”.

Palo Pandolfo significa 31 años de ruta en el mapa del rock-pop Argentino. Tres décadas en las que innovó, experimentó y cruzó limites expresivos musicales ya establecidos. Eso y su pación por demostrar y dibujar sus pensamientos con la voz y con el cuerpo, dentro y fuera del show, lo hace un personaje sencillo de querer y, también lo hacen una figura autentica, Sabía y visceral. Por eso, cuando apenas dejo de hacer aullar su guitarra y se retiro del escenario de Isidoro, no podemos evitar la inmediata nostalgia y esperar la próxima vez en que Pandolfo vuelva a Oberá a contarnos sobre la historia de la música negra de la Argentina, de los corsarios criollos, de los malditos y sucios europeos y de un sinfín de los relatos sustraído de su bestiario personal

Nota: Huguito Cabrera
Foto: Cristian Hudecek

Fuente: www.desdelaurbanidad.com.ar

 


 

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