Intimo y vanguardista. Así fue el recital que Palo Pandolfo, junto a su banda "El Ritual", regaló a los ignotos bohemios de la capital jujeña que se acercaron para ver y escuchar por primera vez a quien alguna vez supo ser estereotipado como el "poeta maldito" del rock argento.
El show de Pandolfo comenzó pasadas la 21.40 del pasado domingo en el Teatro de la Vuelta del Siglo, del Club Independiente.
Como no podía ser de otra manera el cantautor buscando la rápida complicidad con su público, comenzó con la nueva versión del super hits "Ella vendrá" de su primera y antológica banda, "Don Cornelio y la Zona".
Con este tema el ex "Visitantes" dejo en claro que la magia estaba intacta y su selecto público. Así lo entendió dando rienda suelta a una fiesta íntima.
En medio de cada tema Palo hizo gala de su inteligente verborragia brindando energía a un público entregado a los menesteres artísticos donde la música sirvió de medio para un fin plagado de arte y mensajes de revolución.
A partir de allí el aire que se respiraba en la sala de teatro daba cuenta del implícito pacto que la banda y sus videntes habían "transado" para que todo fluyera.
Razón por la cual los ’progres’ y no tan ’progres’ de la capital jujeña pudieron palpitar temas de su "Ritual Criollo", último disco de la banda, donde las canciones transitaron por nichos acústicos de ritmos mestizos que cedían ante la poesía de quien supo negar su estereotipada condición de "poeta maldito" del rock.
No en vano en el mundo de mainstrean musical y los "alcahuetes", autodenominados críticos de rock, elogiaron con creces a este último disco exponiéndolo como uno de los últimos trabajos referentes de la música popular argentina.
Mientras el dialogo entre los músicos con el público llegaba a una consenso extasiante, el trío regalo "Exodo", de Bob Marley, provocando que "Rafa", el "Paga", "Corne" y el "Chino", fans de la banda, deliraran y comenzaran el bailongo.
Así el show fue reciclándose con el transcurrir de los temas y con una viva participación del público que no dejo de aplaudir y cantar los temas más conocidos de la banda, en un clima sumamente distendido y enteogénico.
Llegando al epílogo Palo y sus músicos no fueron mezquinos y tocaron el conocido "Chicas alegría" y finalizaron con "Estaré", carnavalito "popero" manufacturado con "Los Visitantes" que fue muy publicitado en los 90 y recordado por los presentes.
Al concluir el recital, Belén, admiradora de la obra musical, sintetizo el show al describirlo como "un regalo para quienes disfrutan de lo subversivo de la poesía".
Fuente: http://www.eltribuno.info
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Explicar de qué palo es Palo es poco relevante, tal vez si tuviera que situarlo lo haría en el casi siempre cómodo lugar (por el facilismo de recurrir al término cuando no se sabe que poner) de alguien que hace/compone/interpreta/reinterpreta canciones. Pero como no tengo necesidad de encasillarlo lo dejo libre.
Todos los palos el Palo
Así como se dificulta decir el estilo por el que va su música, el mismo Palo tiene como distintas caras, un Palo con El Ritual (su banda), un Palo con guitarra acústica bancandose solo el escenario, un Palo post show en un improvisado camarín conversando despues del whisky sobre el horóscopo chino o mostrando foto de su hijo con camiseta de Independiente en su celular. Y quien sabe cuántos Palos más.
El Ritual, la banda y Palo
El correntino Raúl Gutta ya sentado al mando de la batería y el bajo en manos de Gustavo Senmartín esperaban que el cantante haga su aparición. Cuando de repente, y calmando la ansiedad de un público que promediaba las tres décadas y media, apareció en escena con unos rulos al estilo Bob Patiño el mismisimo Palo Pandolfo. Agarró una de sus dos guitarras en ese escenario y así arrancó. Terminaba el primer tema y la gente aún se estaba acomodando cuando de golpe la banda sorprendió con un clásico que sabiamos todos, el viejo y conocido Ella vendrá, que venía de los ‘80 de lo que fue Don Cornelio y la zona.
Quizá con ese tema Palo iba tanteando el clima de una provincia (al igual que Salta el día anterior) a la que venía por primera vez a tocar. Trataba de romper el hielo. Pasaron otro par de temas sin que hable más que para decir gracias y cantar. El público también hacía el mismo juego de ir tanteando la onda de la banda, como con timidez de una pareja que se tiene ganas pero ninguno se anima a dar el primer paso.
Finalmente el hielo se rompió cuando cantó Éxodo, una versión traducida de Bob Marley. Ya a esa altura el público dejaba de ser estático y se paraba para acercarse algo más al escenario e improvisar saltos y bailes que derrochaban euforia sin llegar al pogo.
En medio del show de la banda hubo un paréntesis donde Palo fue del todo solista solo con su guitarra (pero de ese minishow hablaré más abajo). El ritmo iba transitando por todas partes, desde temas de discos anteriores a temas del Ritual Criollo, que tiene una riqueza de tonalidades muy interesante con canciones que van y vienen por muchos estilos rescatando raices. Y así una lista de temas pegada al piso que sufría cambios sobre la marcha. Casi finalizando fue inevitable que el cantante no fuera a buscar una toalla para secarse el rostro en un show transpirado y sanguíneo. Al regresar después de unas palabras finalizó el show con la gente saltando al ritmo de Estaré, el hit de Los Visitantes en los ‘90.
Una vez en este paréntesis los músicos lo dejaron a Roberto Pandolfo con la sóla compañía de su electrocústica de madera y se lo vió más íntimo aún. Fue así que cantó temas del nivel sentimental como Las nenas.
Con la simpleza de un tipo con nada más (ni nada menos) que una guitarra mostraba algunas canciones de letras que avanzaban a modo de espiral, como dando vueltas en una idea, y frases que se repetían. Y así dejaban paso para que la complejidad tome protagonismo en el abanico de juegos vocales con los que Palo iba desde el susurro más sensual a sonidos casi primitivos. Con sensibilidad e intimidad hasta dejaba entrever dolor en el tema que escribió cuando murió su madre.
Queriendo cerrar el paréntesis que lo tenía solo en el escenario pensaba en voz alta qué tema podía tocar para que cierre con fuerza y deje un buen pié para que retome la banda bien arriba. Y una chica le dijo un tema con el que finalmente cerró ese bloque intermedio.
Palo post show (tratando de aterrizar del escenario)
“Que bueno que los hicieron pasar … porque yo digo que ya salgo, pero iba a pasar una hora y yo iba a seguir aquí… como que todavía estoy bajando de lo que fue ahí arriba.” palabras más palabras menos fue como nos recibió Palo a la gente de los medios, fanáticos o ambas cosas. Saludaba y agradecía a uno por uno y ya no se percibía la distancia que casi siempre pone el escenario entre el/los artista/s y los demás.
Con ese trato para nada rockstar los mismos medios y los organizadores parecían confundidos entre hacer una especie de conferencia de prensa o seguir charlando como quien no tiene nigún apuro. Y así la charla fue desde una anécdota donde contaba como compuso un tema en un bar de capital a las 11 de la noche, con una guitarra prestada (por alguien del lugar) cuando se juntó con un amigo (con la misma arbitrariedad que Facebook te decreta amigo) que vió sólo dos veces y en una mesa de al lado una pareja de cuarentones melosos hablaban de que Sandro murió el día anterior y él (el cuarenton de al lado) decía “Rosa, Rosa…”
La conversación pasaba por pasajes donde el ex de Los Visitantes, en la etapa en que los rockers tienen hijos y se ablandan, mostraba foto en el celular de su hijo Vito que con 38 días lucía el escudo de Independiente de Avellaneda (casualmente el club jujeño donde está el teatro en el que tocó se llama Independiente). Luego entre el horóscopo chino y el horóscopo no chino sacaba conclusiones que su hijo al ser un Tigre de Metal “…como Nestor (Kirchner)” será activo, apasionado y agresivo “pero lo salva ser de Piscis…”, es decir: sensible, tranquilo, paciente, amable. Y esto lo decía Pandolfo, un Dragón (en el Horóscopo chino) que según las características del signo (datos sacados de una web con pinta barata): “Es difícil entender al dragón. Parece que flota a otro nivel suprahumano.” Y la verdad que hay que manejar varios temas para seguirle la charla a Palo que luego planteaba la hipótesis de que lo interesante en Argentina se hizo antes de 1960 y casi instantaneamente tiraba el mismo por el piso ese supuesto al recordar que Adios Nonino de Piazzolla era del ‘61 (aunque después pude chequear que era del ‘59) o que el flaco Spinetta también era post ‘60 y también la Negra Sosa.
El pedido de una foto en equipo al estilo futbolero cerró ese rato de charlas sin hilos premeditados para que después Palo vaya a una entrevista con un programa de televisión donde diría que el disco que acababan de presentar en Jujuy es “la descripción de una declaración de amor”.
Fuente: www.ñurda.com.ar (una revista de cultura)

Fotos gentileza de Alejandro Raùl Gutierrez
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